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Legalización del aborto

Actualizado: 26 de oct de 2018


por Mariana Castillo Chora

Foto: Jiroko N.

El aborto o la interrupción del embarazo, no es un tema nuevo. Éste se práctica desde –básicamente- el inicio de la humanidad. Las recetas para llevarlo a cabo y los instrumentos hallados por arqueólogos en la India y en China, así como la existencia de documentos, por ejemplo: Código de Hammurabi escrito en 1728 a.c, sin omitir la falta de elementos para certificar su existencia en años atrás; rectifican su aparición

Foto Jiroko N.


Foto: Jiroko N.

En un primer momento la interrupción del embarazo no era considerado un delito, éste lo podían realizar los jefes de familia, ya que eran quienes decidían sobre el cuerpo de la mujer. En otras, las mujeres lo realizaban por sí mismas igualmente por el mando de la figura masculina. Posteriormente, tras la penalización que lo siguió, resultado del cristianismo, doscientos años después de cristo (Mayo, D. 2002) y algunas otras corrientes de pensamiento conservador, las practicas clandestinas continuaron. De la misma forma dado el papel de la mujer como fuente reproductora (Federic, S. 2004), el aborto se consideraba como un ejercicio irracional e inconcebible pues las tierras requerían de la creación de nuevos trabajadores.


Bajo muchos otros antecedentes como tema de discusión, la legalización del aborto llegó a la Unión Soviética en 1920 convirtiéndose en el primer país en aprobar su práctica en hospitales, sin ninguna restricción. Este suceso ocurre tres años después de la revolución de 1917, donde se dio como resultado –entre otras cosas- la abolición del sistema absolutista y la llegada del gobierno comunista liderado por Lenin.


A la Unión Soviética le siguió Polonia, Hungría y Bulgaria en 1956 y Checoslovaquia en 1957 –todos países de régimen comunista. Mientras tanto, en Cuba después de triunfo de la revolución, la reformulación del Código de la Familia dio apertura a la reconstrucción del papel de la mujer en los espacios. Esto es, la toma de decisiones sobre su cuerpo. Así que, en 1965 -seis años después del término del levantamiento- Cuba se convirtió en el primer país de América Latina en legalizar el aborto. A esto, en Europa, continuó Inglaterra en 1967 tras el impulso del diputado liberal David Stell. La lista continua –no de forma lineal- hasta llegar a México en 2007.


Cada país –sin duda- bajo circunstancias distintas, luchas interminables y muertes injustificables han puesto el tema sobre la mesa. No obstante, las condiciones por las que la legalidad del aborto es válida son distintas. Entre ellas se encuentran: el peligro en que se halle la madre, violación, mal formación del feto (incesto o alguna causa similar) y, motivos socioeconómicos.


Los países donde se encuentra totalmente despenalizado son Cuba, Uruguay, Puerto Rico, Guyana y Guyana francesa. Mientras que los países con mayor restricción son: Argentina, Panamá, Guatemala, Ecuador, Costa Rica, Paraguay, Perú, Venezuela, México, Brasil, del resto no se tiene demasiada información, en el caso de América Latina. Sin olvidar países en los que esta estrictamente prohibido, por ejemplo: El Salvador -quien penaliza la práctica con 50 años de cárcel-, Honduras, Nicaragua y Haití.


En el caso de México, el proceso fue resultado de un contexto político polarizado, luego de escándalos de corrupción y lavado de dinero así como del cambio de diligencia del PRD y el PAN; la llegada de la –entonces- izquierda a la Ciudad de México; el aumento en cifras de migración de mujeres hacia Estados Unidos; fortalecimiento del los grupos feministas y – sobre todo- la herencia de las movilizaciones de los años 30’s.


Por otra parte, la firma de tratados mundiales, entre los que sobresalen acceso al aborto seguro, Programa de acción del El Cairo, La declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra las Mujeres, la Conferencia Internacional sobre la población y el Desarrollo, entre otros.

Tras años de levantamiento y vaivenes sociales, políticos y culturales, la práctica se legalizó en la mayor parte de los estados, contemplando que cada uno posee independencia en la implementación de algunas leyes. No obstante, dentro de estos los únicos donde es posible realizar este procedimiento para cualquier mujer y con menores condiciones es la Ciudad de México, Colima y Baja Califorsnia Sur.


Por tanto, habitar en el Estado de México, donde la posibilidad de acceso para la mayor parte de la población a las instalaciones y sobre todo, a la información, significa continuar cargando años de atraso, olvido, marginalidad y ante todo, dependencia. Ser parte del sector letrado, conlleva fomentar un compromiso con quienes han insistido y luchado. El aborto y la legalización de su práctica –sin olvidar las limitantes- no es un suceso aislado, éste es resultado de transformaciones que se dieron en todo el mundo.


Los avances adquiridos y las nuevas formas de represión dan pauta a la elaboración tanto a esta como a las nuevas generaciones de reapropiar(nos) sobre lo que nos pertenece, mediante los mecanismos que la historia y los procesos sociales han mostrado. Esto significa continuar y expandir exigencias sobre y para nosotras. El aborto, no es un tema menor, y nuestro papel dentro de este proceso implica ser herederas activas de formas de resistencia y no de un acontecimiento a-histórico.


Referencias:



Facultad de Ciencias Políticas y Sociales - UNAM 

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